sábado, 14 de agosto de 2021

La lana: del olvido a la soberanía

Por Anna Gomar (Esquellana) y Gonzalo Palomo (DehesaLana y BBBFarming)

Publicado originalmente en revista Soberanía Alimentaria, número 32. 2018.

Begona Lozano ACTYVA sorteo lana rebano Merineando Caceres BBBFarming

Begoña Lozano, socia de trabajo de ACTYVA Cooperativa, en pleno sorteo de la lana del rebaño mancomunado Merineando, durante la fiesta de la esquila de Cáceres en mayo de 2018. Foto: BBBFarming


[...] Recuperar el valor económico y social de la lana supondría incorporar un elemento dinamizador de la economía rural muy importante. Por un lado, al dejar de ser un subproducto o un residuo y venderse a un precio razonable, mejoraría la renta de las granjas ganaderas. Por otro lado, motivaría la apertura de pequeñas industrias textiles, donde se pudiera lavar, acondicionar, escarmenar, cardar o peinar, hilar o afieltrar, revitalizando así un sector que, de la misma manera que muchas razas de oveja, está en peligro de extinción en muchos territorios. Además, recuperar la lana supondría disminuir el uso de fibras derivadas del petróleo y pasar a vestirnos con una fibra natural, resistente al fuego, biodegradable (forma parte del ciclo natural del carbono), renovable, reciclable, de durabilidad prolongada, aislante natural y resistente a los males olores. Es momento ahora de poner todas estas características otra vez en el centro y revalorarlas, resaltando su vertiente medioambiental, social y económica a pequeña escala, y particularmente sobre nuestras zonas rurales cada día más despobladas.

Por suerte, hay muchas iniciativas en todo el mundo que intentan revertir esta situación. Existe desde 2010 una campaña global llamada «Campaign for Wool» cuyo empeño es revalorar la lana a través de acciones educativas y de sensibilización, trabajando con asociaciones de cría de ovejas, el mundo del diseño, la industria textil, la artesanía, las tiendas, etc., para devolver a esta fibra natural el valor que el acrílico le ha ido robando con el tiempo.

En el País Valencià hemos puesto en marcha el proyecto Esquellana, gracias al cual hemos impulsado un micromecenazgo para comprar y procesar lana de oveja guirra. La guirra es la única raza autóctona local, y se encuentra en peligro de extinción. Además, la idea a largo plazo de este proyecto es que revierta en el mantenimiento de los rebaños extensivos, que mantienen nuestro medio rural vivo, y ayudar a recuperar el sector textil valenciano y sensibilizar a la población sobre el origen de la ropa y la importancia de la ganadería extensiva. Esquellana se inspiró en el Obrador Xisqueta del pirineo catalán que lleva ya unos años poniendo en valor la lana de la oveja xisqueta, autóctona de aquella zona.

En diciembre de 2017 tuvo lugar la II Hèsta dera Lan en Vielha donde se dieron cita todos o la mayoría de los proyectos e iniciativas que a cada lado de los pirineos trabajan por recuperar la lana. Allí se puso sobre la mesa la realidad y dificultades a las que se enfrenta cada colectivo en el procesado de la lana; la principal es el cierre de las pequeñas industrias textiles, uno de los mayores inconvenientes a los que debemos hacer frente.

Este encuentro estuvo organizado y coordinado de forma protagonista por dos mujeres, grandes amantes de la lana: Isabel Madrigal, impulsora de la recuperación de la lana de la oveja de raza Ansotana y Marie-Thérèse Chaupin, coordinadora de Atelier Laines d’Europe (Association Textile Européenne de Liaison, d'Innovation, d'Échange et de Recherche ) que aglutina a personas productoras, esquiladoras, hiladoras, tejedoras, investigadoras, artesanas, pequeñas industrias, y artistas que trabajan por situar a esta fibra natural como una rama de estudio más. A Isabel y Marie-Thérèse se las considera las guardianas y valedoras del mundo de la lana en el sur de Europa. Pero a Vielha también acudieron muchas apasionadas artesanas de la lana que son sin duda uno de los puntos clave en los trabajos relacionados con esta fibra.

Desde que Esquellana pasó de la teoría a la práctica, nos hemos encontrado sorteando todas estas dificultades. Hemos conseguido acortar al máximo las distancias a los lugares de procesado, de manera que el lavado de la lana se hará en Mota del Cuervo (Cuenca), y será la misma empresa la que haga el cardado, hilado y ovillos en su sede de Crevillent (Alacant). Tratándose de un proyecto implantado en una zona eminentemente textil como Alcoi y la Vall d’Albaida, esperamos poder realizar todo el procesado cerca de casa en un futuro, ya que estamos convencidas de que recuperar el valor de lana y sus usos implica una enorme capacidad de generar empleo en pequeñas industrias textiles locales, bien reivindicando las que ya existían o bien iniciando nuevas. Así podremos hablar de soberanía textil.

De manera análoga, DehesaLana tuvo que externalizar parte del procesado por falta de un tejido artesano lanar en Extremadura. Sí que lo encontramos en la vertiente portuguesa de la zona natural de la merina. Entre Guarda y Covilha aún persiste cierta industria familiar donde es posible realizar todo el procesado, desde el lavado hasta el hilado, compaginando técnicas tradicionales con las más modernas fórmulas de lavado que han optimizado el consumo de agua y han reducido a prácticamente a cero los residuos. Con el hilo y la lana cardada, se están creando las condiciones de divulgación y formación para que los oficios de la lana vuelvan al territorio de la que otrora fue la mejor lana del mundo.

 

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